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TELEFÓNICA SE VA: ¿SE DEBILITA CHILE O COMIENZA UNA NUEVA COMPETENCIA EN TELECOMUNICACIONES?

TELEFÓNICA SE VA: ¿SE DEBILITA CHILE O COMIENZA UNA NUEVA COMPETENCIA EN TELECOMUNICACIONES?

La salida de Telefónica de Chile marca algo más que el término de una operación empresarial. Marca el fin de una época en que los grandes conglomerados europeos fueron protagonistas del desarrollo estructural de América Latina. Y obliga a hacerse una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estamos ante una pérdida de peso estratégico del país o frente al inicio de una nueva etapa competitiva?

Telefónica fue, durante más de treinta años, un actor central en la transformación de las telecomunicaciones chilenas. Desde la expansión de la telefonía fija hasta el despliegue de redes móviles y fibra óptica, su inversión acompañó —y muchas veces anticipó— el salto tecnológico del país. Chile no llegó por casualidad a tener una de las mayores penetraciones de banda ancha y uno de los despliegues 5G más avanzados de la región; lo hizo porque hubo capital dispuesto a invertir de manera sostenida. Pero el mundo cambió. Las telecomunicaciones dejaron de ser un negocio de crecimiento exponencial y pasaron a ser una industria intensiva en capital, con márgenes comprimidos y regulación cada vez más exigente. En ese contexto, no sorprende que grupos globales estén reordenando sus prioridades geográficas. América Latina ya no es necesariamente el foco principal de expansión para operadores europeos.

¿Es esto una mala noticia? No necesariamente.

La imposibilidad de que Entel o WOM absorbieran la operación —por evidentes riesgos de concentración— abre espacio para un nuevo jugador internacional: Millicom, acompañado de NJJ.

Millicom no llega a un mercado inmaduro, sino a uno sofisticado, competitivo y altamente regulado. No viene a “descubrir” Chile; viene a competir en uno de los mercados más exigentes de la región

Sandra Dittmar
Gerente División Conectividad Fibra Óptica
Transworld Power & Telecom SpA

Sin embargo, el mercado chileno de hoy es muy distinto al de los años noventa. Hoy el ecosistema no se sostiene únicamente en los operadores tradicionales. Ha emergido con fuerza el modelo de redes neutras, empresas que invierten en infraestructura —fibra óptica, torres, data centers, backhaul— y arriendan capacidad a múltiples operadoras. Este modelo reduce barreras de entrada, optimiza el uso de activos y permite acelerar despliegues sin que cada compañía duplique infraestructura.

Las redes neutras han cambiado la lógica competitiva: ya no gana necesariamente quien más infraestructura propia construye, sino quien mejor gestiona su estructura de costos y su propuesta comercial sobre infraestructura compartida. Esto introduce mayor eficiencia al sistema, pero también redefine los márgenes y la dinámica de inversión.

En ese contexto, la llegada de Millicom deberá entender esta nueva arquitectura del mercado. Chile tiene hoy una base robusta de fibra desplegada, torres compartidas y acuerdos mayoristas que permiten escalar operaciones con menor CAPEX directo. El dinamismo ya no depende solo del músculo financiero del operador, sino de su capacidad para integrarse estratégicamente a este ecosistema.

Millicom ha demostrado en otros países capacidad para dinamizar mercados, optimizar estructuras y competir agresivamente en ofertas convergentes. Si combina esa experiencia con un uso inteligente de redes neutras y acuerdos mayoristas, podría imprimir mayor competencia comercial sin necesariamente tensionar el equilibrio de inversión sectorial.

Articulo desarrollado por:

Sandra Dittmar
Gerente División Conectividad Fibra Óptica
Transworld Power & Telecom SpA

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